Nueve millones de kilos, Kilos de cemento.
A pesar de que vuelen tantos pájaros en el cielo,
mi garganta se sigue llenado de cemento,
sin término,
siempre llena.
A pesar del peso,
que siempre aumenta,
sigo cuatro centímetros sobre el suelo,
a ocho kilómetros bajo el cielo,
la gravedad nunca fue muy amiga mía.
A pesar que ya no me quede mucho de los ojos,
veo siempre el de ustedes,
por mucho que parezca que yo también los tengo,
usándolos para mirar hacia adelante,
al igual que ustedes.
Quizá ustedes y sus ojos son los que le hacen la pelea a la gravedad,
ustedes y sus ojos,
que no saben medir las distancias,
sobre todo las que se dirigen hacia arriba.
No me mal interpreten,
adoro que solo sepan mirar hacia adelante,
amo, tanto como a ustedes, que nunca sepan que siempre estoy mas lejos de este mundo que ustedes.
Me encantaría que pudieran ver los pájaros,
sin que yo les haga sombra con el sol,
claramente mi silueta no se parece a la de un pájaro,
pesa mucho más,
como un monumento arquitectónico,
lleno de cemento.
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