A veces
A veces no entiendo por qué quiero acabarme,
Le encuentro todo el sentido del mundo,
Pero no lo entiendo.
Con esto no digo que la confusión me agobie,
Solo relevo que la inexistencia desde sus inicios nunca se explicó,
Y digo se explicó como si fuese una entidad capaz de darse a entender,
Y nunca lo ha querido hacer.
A veces no entiendo por qué quiero acabarme,
Digo a veces como para que se manifieste que son veces contables el anhelo de acabar-se,
Como para ocultar que en realidad no se trata de cantidades que a veces son y a veces no son,
Sino más bien se trata de una masa,
Que solo está,
Siempre está.
Acabarme como si tuviera que ver con el tiempo,
Como si fuera un problema con el tiempo,
No que se acabe el tiempo,
Sino que el tiempo es el que acusa el proceso de la existencia,
¿Si le pido al tiempo que me ignore?,
Gracias al tiempo entendemos la vejez,
Pero la vejez no es acabarse,
Acabarse, según la promesa del tiempo, viene después de la vejez.
Pero hay quienes se acaban antes que se acabe la gestión de la vejez,
¿Por qué se acaban las cosas antes de acabarse las otras?,
A veces no entiendo por qué no me acabo todavía,
Tampoco entiendo por qué envidio al tiempo,
Que se acaba tan rápido,
Antes que yo.
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