Mirar el Cielo

Hoy día, suspirando, miré el cielo,  y me di cuenta que me quedaba tan grande, se me cayó en los ojos, con la misma eficacia de un embudo,  con el mismo dolor como si entrara un kilómetro a un centímetro a la fuerza.

Por alguna razón pasó y pasó y pasó,

hasta mis pulmones, 

y me siguió cortando,

y me siguió doliendo.


Ahora soy más cielo que persona,

mis ojos ahora son azul con gris, 

y mis pulmones son precipitación justo antes de llover,

y duele tanto,

no solo por la inmensidad, 

que dentro mío de a poco revienta mi insignificancia y diminutés,

sino también porque se parece tanto a mis dolores.


Miré hacia arriba y me encontré con la infinidad de mis penas,

como si fueran infinitas y llenas de aguas que nunca veré caer, 

duele tanto parecerse al cielo.


(03/04/23)


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