Des-antes


Me siento en mi mente líquida, Llena entera de imágenes de pasillos rojos, Paralelos llenos el uno del otro.

Se manchan a veces con sonidos plumas,

vivientes existentes de un paisaje de hojas bailarinas,

de los bailes que cantan aguas verticales. 


En este diálogo bicolor, muy bien acompañado de abrigos y tercianas,

Sí hay silencios,

Los que acusan cansancio, pena vieja y recuerdo oxidado,

Tres grandes puntas que dibujan el líquido, desde hace ya veinte y seis más cien años.


El silencio y la queja ya tornan una sepia,

Una sepia añeja que ya no dibuja, hace ya cien menos cien años. 


Lo que resta de colores, hace incluso más tiempo, 

ya no suenan con plumas, ya no bailan con hojas, ya no nadan con pasillos rojos, 

Ahora riman desde antes con lo vacío,

no ese que se propone nacedor de silencios, no ese que existe en una mirada atravesada, no ese que corre en las des-respuestas,

Sino ese que realmente pre-existe lo primero,

lo primero que incluso todavía no suena, lo primero que incluso todavía no baila, lo primero que incluso todavía no nada.


En ese vacío que des-existe lo primero que incluso todavía no hay había,

Ya no suenan, ya no bailan y ya no nadan los colores.


Bendecidos los que sepan el origen de la des-existencia,

Lo mío, así como lo pre-anterior, no puede,

o no sabe, des-bailar, des-sonar o des-nadar,

Al final todo implota en un des-saber.



(01/06/2021)

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